“La USAC no debe ser un botín”: Karin Herrera ante la crisis universitaria

Por Manuel Chocano

La Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC), alma mater de miles de profesionales y bastión del pensamiento crítico en el país, atraviesa uno de sus momentos más complejos en décadas. A cuatro años de las últimas elecciones universitarias (cuyos resultados fueron cuestionados por amplios sectores), el proceso de renovación de autoridades sigue sumido en denuncias de intimidación, desinformación y acusaciones cruzadas. En este escenario, la vicepresidenta Karin Herrera (sancarlista, ex catedrática, investigadora y ex consejera universitaria) conversó con Factor 4 sobre la coyuntura. Lo que sigue es el diálogo completo. La vicepresidenta fue consultada sobre cuatro ejes temáticos. Sus respuestas se presentan íntegramente en el orden en que fueron formuladas.

Sobre la legitimidad del proceso electoral en la USAC

Manuel Chocano (M. C.): Vicepresidenta, usted viene de la USAC, fue catedrática, investigadora y en 2022 no dudó en señalar lo que pasaba adentro. Hoy, cuatro años después, el proceso electoral sigue generando ruido: denuncias de intimidación, desinformación, acusaciones cruzadas. Desde su lugar, con todo lo que ha vivido adentro y afuera de la universidad, ¿cómo ve lo que ocurre ahora? ¿Qué le dice su experiencia sobre la legitimidad de este proceso?

Karin Herrera (K. H.): Es importante partir de algo fundamental: la Universidad de San Carlos de Guatemala es una institución clave para el país, y lo que ocurre en su interior no es indiferente para la sociedad. Desde mi experiencia como docente e investigadora, y ahora desde una responsabilidad pública, veo con preocupación la acreditación pendiente para la participación de todos los electores. Más que emitir juicios absolutos, lo que corresponde es insistir en la necesidad de que las condiciones sean plenamente transparentes, equitativas y abiertas, de manera que el resultado refleje genuinamente la voluntad de la comunidad universitaria.

M. C.: Usted fue muy clara en su momento al decir que la elección de Walter Mazariegos no había sido legítima. Ahora él está al frente del Cuerpo Electoral Universitario, que justamente debe garantizar la transparencia del nuevo proceso. ¿Cómo observa ese contraste? ¿Cree que una autoridad que nace de una elección cuestionada puede conducir con credibilidad un momento tan delicado para la USAC?

K. H.: Más que brindar una valoración personal, considero que es importante observar el proceso con una mirada institucional y democrática. Al Consejo Superior Universitario y las autoridades competentes les corresponde tomar las mejores decisiones para garantizar transparencia y participación plena de todos los cuerpos electorales, sin exclusiones. Como se ha realizado en el pasado respetando las reglas: electores o consejeros que pueden participar libremente, ser electos, recibir su acreditación o asumir sus cargos sin inconvenientes. La Universidad de San Carlos, en este momento del país, debe ofrecer certeza y confianza, que provienen tanto de la legalidad como de la legitimidad, al asegurar la plena participación de todos los sectores que la integran.

M. C.: Hace un tiempo usted celebró una resolución judicial que ordenaba al Consejo Superior Universitario convocar a elecciones. Dijo que se abría una puerta para recuperar la democracia. Mirando hacia atrás, desde esa resolución hasta hoy, ¿siente que esa puerta se ha ido abriendo más o que, por el contrario, volvió a cerrarse con los mismos vicios de siempre?

K. H.: Hasta el momento, las resoluciones de la Corte de Constitucionalidad que llaman a la renovación de los integrantes del CSU no han tenido efecto directo, ya que hasta la fecha aún existen cargos que no se han renovado. Pese a que algunas elecciones de representantes estudiantiles, profesionales y docentes en algunas facultades y colegios profesionales ya fueron realizadas. Es importante que el relevo ocurra, que los nuevos representantes asuman, según la voluntad expresada por los votantes de la Universidad.

Sobre el entorno de estudiantes y docentes

M. C.: Usted misma vivió en carne propia, lo que significa ser señalada desde el aparato de justicia. Durante la campaña, hubo rumores de orden de captura; la metieron en un caso por las protestas universitarias. Hoy escuchamos a estudiantes y docentes decir que vuelven a sentir presión: les impiden el ingreso a los campus, circulan campañas en redes contra ellos, algunos con su foto de por medio vinculándolos a su gobierno. ¿Usted encuentra eco de lo que vivió en lo que están viviendo ellos ahora? ¿Cree que hay un patrón que se repite?

K. H.: El anhelo que tengo es que toda la comunidad universitaria, especialmente quienes viven su día a día en nuestra apreciada Universidad —estudiantes y docentes— puedan desarrollar en un entorno libre, pleno y seguro todas sus actividades académicas, de formación, de práctica, de docencia y de extensión. Además, que puedan ejercer plenamente la democracia universitaria y la vida asociativa que está regulada en la Universidad, eligiendo, según las reglas establecidas, a sus representantes en los diferentes órganos de decisión, con plena voz y voto.

Sobre el rol del Ejecutivo y las acusaciones de injerencia

M. C.: Ha circulado mucha información en redes sociales,algunas abiertamente falsas, como la que desmintió la Secretaría de Comunicación,que señala que su gobierno estaría apoyando a ciertos grupos dentro de la universidad. Usted sabe que, en un ambiente tan polarizado, ese tipo de acusaciones prenden rápido. ¿Cómo enfrenta eso? ¿Qué les diría a quienes insisten en meter al ejecutivo dentro de la pelea universitaria?

K. H.: Puedo hablar desde la Vicepresidencia de la República y también como exconsejera universitaria. Ninguna negociación o interés particular o personal debe anteponerse nunca al bienestar superior de la comunidad universitaria y de la población. La Universidad de San Carlos de Guatemala no debe ser “motivo de negociación”; es una institución con más de 350 años de historia, con principios sólidos que todos deberíamos respetar. Es la única universidad pública del país, a la que muchos le debemos nuestra formación profesional y que, en su momento, brindó grandes soluciones y aportes al desarrollo nacional. La academia no debe ser negociable.

M. C.: Usted es vicepresidenta, pero también es sancarlista. Y hay un sector que espera que desde su posición haga algo más, que tenga una postura más activa frente a lo que está pasando en la USAC. Al mismo tiempo, sabe que la autonomía universitaria es un principio sensible. ¿Cómo equilibra esto? ¿Cuál cree que es el rol que le toca jugar en esta situación?

K. H.: Como vicepresidenta de la República y también como sancarlista, comprendo que hay una expectativa ciudadana legítima de que todos los procesos públicos se desarrollen con transparencia y apego a la legalidad. Desde las funciones de la Vicepresidencia no se regula ninguna atribución específica que me permita, como vicepresidenta, plantear acciones directas sobre los procesos de la Universidad de San Carlos de Guatemala. No obstante, he seguido de cerca el proceso, realizando los llamados correspondientes a las autoridades competentes para que se acredite a todos los electores. Además, he sostenido conversaciones con el Ejecutivo para encontrar, en el marco de la legalidad y el respeto a la autonomía universitaria, una vía de apoyo a las demandas ciudadanas y garantizar la seguridad de todos los electores el día de la votación.

Mensaje al estudiantado sancarlista

M. C.: Para cerrar, pensando en las y los estudiantes que hoy están participando en la política universitaria, en su mayoría jóvenes que enfrentan intimidaciones, señalamientos y que aun así siguen moviéndose para que haya una elección limpia. Usted fue una de ellas. ¿Qué mensaje les deja a quienes todavía creen que vale la pena pelear por recuperar la vida democrática dentro de la USAC?

K. H.: Alguna vez fui estudiante y fue una etapa única en mi vida, que muchas veces añoro tener de vuelta. Guatemala ha visto nacer a una gran cantidad de valiosos estudiantes y un buen número ha llegado a las aulas universitarias de la única universidad pública del país, con muchos sueños. La historia de la universidad pública ha registrado el egreso de no pocos muy buenos profesionales. Mi mensaje para el estudiantado es que nadie puede robarles sus anhelos de excelencia académica y tener una mejor Casa de Estudios para heredar a quienes vienen detrás. ¡Que vivan las y los estudiantes!

Por Factor4