Estados Unidos en crisis: redadas, muertes y el auge de la represión — Parte I

Por Manuel Chocano

Hace un año, justo cuando Trump empezó su segundo mandato, empecé a releer Auge y caída del Tercer Reich, de William L. Shirer, un libro que es uno de los documentos más importantes sobre el advenimiento del fascismo alemán al poder. Desde el primer gobierno de Trump se ha hablado de las similitudes entre el discurso y las acciones de la extrema derecha estadounidense y los de la extrema derecha alemana de la década de 1930. Hacer estas comparaciones solía provocar sonrisas condescendientes o, simplemente, que me siguieran la corriente.

Renee Nicole Good era poeta galardonada, música y madre de tres hijos. Good se había registrado como observadora de las labores del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE). Se había unido a cientos de personas ciudadanas preocupadas por los excesos de la autoridad migratoria en redadas alrededor del país.

Hasta principios de enero de 2026 se habían registrado unos doce tiroteos relacionados con redadas de ICE. En un incidente especialmente claro, Good trató de alejarse del lugar donde se llevaban a cabo las redadas, maniobrando su vehículo, cuando un agente migratorio desenfundó su arma y le disparó. Videos muestran que los agentes de ICE impidieron que un  médico, que se encontraba en el lugar, se acercara para darle primeros auxilios.

Good murió en el lugar, pero no fue la única.

El 24 de enero pasado, Alex Pretti, un enfermero de cuidados intensivos, fue asesinado por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos (ICE). 

Minneapolis se ha convertido en un escenario dantesco: manifestaciones de miles de personas han salido a las calles para protestar contra la presencia de los agentes de ICE, cuyo uso excesivo de la fuerza ya ha causado la muerte de dos civiles, ambos sin antecedentes penales. Pretti – al igual que Good – era una persona valorada por su comunidad; solía rendir homenaje a los veteranos fallecidos en el hospital donde trabajaba.

The Washington Post informó que los agentes fronterizos reciben una recompensa por cada persona que capturan; esta medida ha generado preocupación en todo el territorio estadounidense y en la comunidad internacional. 

Estados Unidos, ese país que fue faro mundial de democracia, derechos humanos y estado de derecho, está cumpliendo con las características de una dictadura sanguinaria que ejecuta a madres estadounidenses y a enfermeros certificados en las calles. Uno ve esos rostros —anglosajones, de ojos claros— y se pregunta qué les espera a nuestros compatriotas con rasgos físicos diferentes y rechazados por el régimen trumpista.

Ayer por la noche, manifestantes en Minneapolis cantaban en español “El pueblo unido jamás será vencido”, un hecho calificado por latinoamericanos que siguen las noticias como distópico.

Una de las manifestantes entrevistadas afirmó que el grito era para desafiar la decisión de Trump de declarar el inglés como idioma oficial, una medida que en su momento causó polémica al interpretarse como una forma de cerrar oportunidades a las personas migrantes de Latinoamérica.

El uso de la fuerza se ha ejercido contra menores de edad que, pese a ser ciudadanos, han sido violentados por sus características físicas. Ayer, por ejemplo, en una tienda de conveniencia un trabajador de 17 años fue sometido con extrema violencia por agentes de ICE en Minnesota.

En varios casos virales en redes, personas pró-Trump han grabado o publicado videos pidiendo a ICE que acuda a tiendas para detener a personas migrantes (por ejemplo, un hombre en Kentucky se grabó pidiendo a ICE que detenga a personas en las afueras de un Wallmart). Esto ocurre porque los agentes de migración deben presentar una orden al ingresar a las tiendas, mientras que los estacionamientos, al ser considerados espacios públicos, son lugares donde se puede detener y someter a cualquier persona sin necesidad de una orden judicial.

Las críticas y el miedo también se infunden porque los agentes aparecen enmascarados y sin placa identificativa. Lejos de que el Gobierno ordene la identificación de los agentes ante las y los civiles, lo que ha ocurrido es una protección a quienes son calificados por altos funcionarios del Gobierno como “patriotas”. 

Los mismos agentes de ICE, en lugar de guardar compostura, han encarado e insultado a manifestantes; para estos agentes la profesionalidad, el respeto y el ejemplo no parecen importantes, solo las comisiones de jugosos dólares que reciben por cada persona capturada.

El ejemplo del  «comandante en jefe general» de la Patrulla Fronteriza, Greg Bovino, quien durante una conferencia de prensa afirmó no importarle detener a menores de edad, si eso implicaba recuperar al país, envalentona a quienes siguen sus órdenes ciegamente. 

Greg Bovino. Getty Images

Esto ha llevado a la creación de un sitio web donde se denuncian las identidades de los agentes enmascarados y los incidentes violentos causados por los excesos de ICE. También plantea el boicot a las empresas que de una u otra manera han estado apoyando a ICE. Esta página es Ice List, que busca recopilar información para responsabilizar legalmente a los agentes migratorios por los excesos de fuerza y violencia cometidos.

Desde el año pasado, informes de prensa han identificado casi 200 incidentes de ICE, no a migrantes indocumentados, sino a ciudadanos y ciudadanas estadounidenses; estos incidentes incluyen exceso de violencia, atentados contra la propiedad privada, encarcelamiento ilegal e incluso agresiones sexuales. 

Abogados y abogadas de víctimas han denunciado que no han podido contactar a sus clientes, quienes están confinados en cárceles improvisadas. Las autoridades de ICE no permiten el contacto de las personas detenidas con sus abogados ni con sus familiares.

Es imposible ver los centros de detención de inmigrantes sin establecer comparaciones con campos de concentración nazis. Un ejemplo es el “Alligator Alcatraz”, o Alcatraz de los caimanes, un centro de detención construido en un aeropuerto en ruinas y rodeado de caimanes. En su inauguración, el mismo Trump afirmó que sería imposible para las personas migrantes escapar porque muchas de ellas terminarían devoradas; incluso dijo, con sorna, que si las personas intentaban escapar deberían correr para evitar a los reptiles.

Trump junto a su secretaria de seguridad nacional, Kristi Noem, durante una visita de supervisión al centro de detención Alligator Alcatraz. Imagen: Getty Images

En 2025 murieron al menos 30 personas en los centros de detención de ICE, el mayor número de personas fallecidas en estas instalaciones desde 2004.

Ante los homicidios de Pretti y Good, el posicionamiento de las autoridades ha favorecido a las y los agentes, justificando el uso de la fuerza letal y acusando tanto a Good como a Pretti de formar parte de grupos radicales. Un número considerable de personas  seguidoras fervientes de Trump han señalado a ambos como terroristas domésticos.

No se ha iniciado ninguna investigación al respecto. De hecho, Pam Bondi, la fiscal general de Estados Unidos, ha afirmado que ICE saldrá de Minnesota a cambio de que las autoridades locales entreguen a la administración Trump el padrón electoral del estado, afirmando en una misiva que esto podría prevenir un supuesto fraude.

El caos ha llegado al punto de poner en riesgo la unión federal: quienes gobiernan los Estados tienen el poder de convocar a la Guardia Nacional. La gran interrogante es si darían la orden de oponerse con todo uso de la fuerza a las redadas de ICE, lo cual podría desmoronar la unión federal sobre la que se sustenta Estados Unidos.

El 14 de enero el FBI allanó la residencia de Hannah Natanson, quien en 2022 recibió el premio Pulitzer por su cobertura de la toma del Capitolio por seguidores de Trump el 6 de enero de 2021, luego de que Trump fuera derrotado por Joe Biden. Los agentes se llevaron de su vivienda dos computadoras, un teléfono y un reloj inteligente. La Fiscal General Pam Bondi anuló el año pasado una disposición que impedía que las autoridades incautaran registros telefónicos de periodistas.

Al cierre de esta nota, las manifestaciones continúan en Minnesota y comienzan a extenderse a otros estados, pese a temperaturas extremas que alcanzan los –21 grados.


Esta pieza forma parte de una serie sobre la coyuntura en Estados Unidos y el mundo a partir del gobierno de Trump.

Por Factor4