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Abandono y Poder: La Alcaldesa de Chinautla y su deuda con los derechos de las mujeres

13 Min de lectura

En un contexto donde se busca la equidad de género y el empoderamiento de las mujeres, la presencia de las mismas en posiciones de liderazgo en Latinoamérica ha aumentado notablemente en los últimos años. No obstante, la representación de estas mujeres en cargos de influencia no siempre se traduce en una defensa efectiva de los derechos y necesidades de otras mujeres en la región.

Por Daniela Sánchez Lemus  

Edición: Factor 4

Un ejemplo claro de esta discrepancia se refleja en la gestión de ciertas lideresas latinoamericanas que, a pesar de ocupar posiciones destacadas, han sido objeto de críticas debido a políticas o acciones que no abordan de manera efectiva problemáticas específicas que enfrentan las mujeres en sus respectivos países.

Esta situación se hace evidente en el ámbito político, donde algunas mujeres en altos cargos no dan prioridad a políticas que aborden temas como la violencia de género, la igualdad salarial o la representación equitativa. Estos ejemplos ilustran cómo el simple hecho de ser mujeres en posiciones de liderazgo no garantiza necesariamente un enfoque que responda a las necesidades y derechos de otras mujeres.

Es crucial reconocer que la diversidad de experiencias y perspectivas entre las mujeres es extensa, y el ejercicio de poder no asegura automáticamente la comprensión o defensa de los derechos de todas. La lucha por la igualdad de género exige un compromiso constante con políticas inclusivas y acciones que aborden las desigualdades estructurales que afectan a las mujeres en la región.

En América Central y del Sur, algunas mujeres en roles de liderazgo enfrentan críticas por no abordar adecuadamente las necesidades y derechos de otras mujeres. Estos casos subrayan la urgencia de implementar políticas concretas y efectivas para enfrentar las desigualdades y salvaguardar los derechos de todas las mujeres en la región latinoamericana.

Rosario Murillo: 

La vicepresidenta de Nicaragua, autoproclamada nueva jefa de la Corte Suprema de Justicia, y esposa del presidente Daniel Ortega, ha estado bajo escrutinio por su gestión en un país donde persisten graves violaciones a los derechos humanos y limitaciones a la libertad de expresión. A pesar de su posición de liderazgo, la administración de Murillo ha sido criticada por no abordar de manera efectiva las denuncias de abusos contra los derechos humanos, incluidos casos de represión política y limitaciones a la participación de la oposición. 

Estas acciones han afectado desproporcionadamente a mujeres activistas y defensoras de derechos en el país, sin una respuesta clara por parte de Murillo para salvaguardar sus derechos, siendo señalada e identificada como ejecutora de violaciones  a derechos inherentes de las mujeres. 

La Prensa de Nicaragua resalta 3 mentiras de murillo sobre los derechos de las mujeres:  

https://www.laprensani.com/2023/09/13/derecho-humano-ni/3205632-algunas-mentiras-de-murillo-sobre-los-derechos-de-las-mujeres

Dina Boluarte:

Dina Boluarte, ex Ministra de Desarrollo e Inclusión Social en Perú y actual presidenta del país, ha sido objeto de críticas por no implementar políticas o acciones integrales que aborden la violencia de género. A pesar de su posición en el gobierno, se le ha cuestionado por la ausencia de medidas concretas para hacer frente a la violencia machista y asegurar la protección de las mujeres peruanas. La falta de una estrategia clara y efectiva durante su liderazgo ha puesto de manifiesto la falta de respuesta a una problemática urgente que afecta a numerosas mujeres en la nación.

Para Paloma Rodríguez, Licenciada en Historia por la Pontificia Universidad Católica de Chile y Magíster en Historia mención Estudios Andinos por la Pontificia Universidad Católica del Perú, Boluarte por sus medidas y acciones, no responde a una lógica feminista, sino todo lo contrario: 

https://www.noticiasser.pe/dina-baluarte-es-todo-menos-feminista

Liz Medrano: 

A pesar de la fuerte oposición que la alcaldesa Liz Medrano enfrentó en la contienda electoral para obtener la alcaldía de Chinautla, su victoria fue inevitable.

Esta victoria le ha significado tres mandatos como alcaldesa en un trayecto político marcado por cambios partidistas y controversias. En las elecciones de 2015, compitió bajo la bandera del extinto partido Libertad Democrática Renovada (Líder), asegurando la victoria con un sólido respaldo del 28.81% de los votos.

En el ciclo electoral de 2019, mantuvo su ambición por el mismo cargo, esta vez afiliándose al partido Unidad Nacional de la Esperanza (UNE). A pesar de obtener una menor cifra de votos, alrededor de 6,672 sufragios, aseguró nuevamente la alcaldía, alcanzando un 16.67% de apoyo popular.

El linaje político de la familia Medrano se arraiga desde 1986 con la incursión de Arnoldo Medrano, figura que hoy día enfrenta diversos procesos legales, inclusive con una condena ya dictada en uno de ellos. Arnoldo ha transitado por múltiples partidos políticos, desde la UNE hasta el Partido Patriota y Líder, asegurando siete periodos como alcalde. Sin embargo, este prolongado mandato ha estado marcado por enfrentamientos legales, sumando un total de diez procesos de antejuicio a lo largo de su trayectoria en el poder municipal.

“La seño Liz” como se le llama coloquialmente a la alcaldesa, forma parte de un clan político familiar, que ha destacado por señalamientos de corrupción, liderado por su tío Arnoldo Medrano, quien se encuentra en un proceso judicial por  corrupción debido a un desvío de Q.10,000,000, (aproximadamente 1 millón doscientos mil dólares).

En las recientes elecciones, Liz Medrano consiguió vencer a su primo, Gustavo Medrano, quien es hijo de Arnoldo Medrano. Su triunfo ha resultado en que la familia permanezca al mando de la alcaldía de Chinautla durante más de tres décadas.

La persistencia de Liz Medrano en la alcaldía de Chinautla, a pesar de las críticas y el rechazo evidenciado durante las recientes elecciones, refleja una dinámica compleja en la política local. A pesar de las acusaciones de negligencia en la atención de las necesidades básicas del municipio, un segmento significativo del electorado sigue respaldando su liderazgo.

Este respaldo, aunque genera una división de opiniones y contribuye a un clima de polarización en la comunidad, también evidencia una lealtad arraigada hacia la familia Medrano, que ha mantenido el control de la alcaldía de Chinautla durante más de tres décadas. La gestión de Liz Medrano, en medio de las tensiones y cuestionamientos, se desarrolla en un contexto geográfico único, con Chinautla ubicada a tan solo 12 kilómetros de la ciudad capital, pero experimentando un estado de abandono persistente a lo largo de los años.

Para comprender mejor el entorno en el que se desenvuelve la administración de Liz Medrano, es crucial examinar las características de Chinautla como municipio. Con una extensión de 56 km² y una altitud de 1,220 metros sobre el nivel del mar, este territorio limita con varios municipios del departamento de Guatemala, lo que añade complejidad a los desafíos locales.

Chinautla, con sus 113 asentamientos de variada naturaleza, que incluyen aldeas, cantones, poblaciones, colonias, fincas y otros tipos de asentamientos, presenta una diversidad que probablemente influye en las demandas y expectativas de la población. Así, la reelección de Liz Medrano no solo refleja una lucha política interna, sino que también destaca la complejidad de gobernar un municipio con características tan distintivas en la región metropolitana del departamento de Guatemala.

La problemática hídrica subrayada en el Plan de Desarrollo Rural y Ordenamiento Territorial (PDM-OT) 2020-2032 del Municipio de Chinautla evidencia un desafío crucial que impacta directamente en la calidad de vida de la población y añade un componente adicional a las tensiones políticas locales.

Según el PLOT, el Municipio de Chinautla refleja que la distribución de agua  se hace de manera irregular y muy escasa, “por lo que la población debe almacenar el agua en depósitos individuales y trasladarse para abastecerse, lavar y para aseo personal a otras fuentes de agua, que en su mayoría están contaminadas”. 

No se cuenta con planta de tratamiento de aguas residuales, ni con servicio de recolección de basura. En algunos cantones aún se lava ropa en pilas  comunales. 

La degradación ambiental, y principalmente, de los recursos hídricos es un problema que trasciende el territorio municipal de Chinautla.

El mismo PLOT hace mención que la contaminación del agua y del medio ambiente afecta la salud de manera directa a esta población. En época de lluvia se dificulta el acceso y también existen amenazas a derrumbes que se registran frecuentes y de alta intensidad en el sector. Así mismo, hace mención que la mayoría de los puentes que atraviesan el río Las Vacas y otros afluentes fueron destruidos por la tormenta Agatha en el año 2010 y la mayor parte de los puentes de concreto requieren reparaciones las cuales son  realizadas muchas veces por la población, tal es el caso de la donación que hicieron otros cantones a Santa Cruz para que pudiesen terminar un puente peatonal.

Todo lo señalado en el PLOT, causa decepción en la población, especialmente en las mujeres que pensaban que otra mujer, podría incidir en resolver los graves problemas de contaminación y de falta de inversión. Las mujeres del lugar no le perdonan las promesas incumplidas y el deterioro general del municipio. 

La discrepancia entre la imagen de un área rural estancada en el atraso y su reelección como máxima autoridad municipal resalta la complejidad de la situación.

Abandono de una mujer hacia otras mujeres

La figura menuda de doña *Esperanza, nacida en Santa Cruz, chinautla hace 66 años, se dignifica con la pesada carga de los años en su rostro marcado por las arrugas del tiempo, que parecen más por las penas que por la edad.  

Sentada en un deteriorado banquillo de madera, sus ojos cansados reflejan años de lucha y resistencia en Chinautla. El espacio modesto, con paredes agrietadas que apenas sostienen un techo viejo y desgastado. La luz del día apenas se filtra por una ventana con cristales rotos, iluminando tímidamente el espacio donde se encuentra.

Sus manos, arrugadas y curtidas por el trabajo duro, tiemblan ligeramente al recordar las adversidades que ha enfrentado. Sus uñas, resquebrajadas, hablan de los trabajos cotidianos que realiza para sobrevivir. 

El entorno que rodea su casa es desolador. Afuera, se escucha el estruendo de camiones que pasan levantando polvo y generan temor en la comunidad. La carretera cercana, en pésimo estado, es un reflejo de la indiferencia de las autoridades. Los escombros y la basura amontonada cercana al río muestran la falta de una política  ambiental en el lugar.

 Una niña y dos niños juegan entre las ruinas de lo que un día fue la iglesia principal de Santa Cruz, Chinautla, uno de los municipios más abandonados del departamento de Guatemala.  Fotografía: Factor 4

A pesar de su edad, doña Esperanza mantiene una fortaleza inquebrantable. Sus palabras, aunque llenas de desesperación, emanan determinación y esperanza. Con voz temblorosa y entrecortada, relata las dificultades que afronta como mujer y pobladora de Santa Cruz: la falta de agua, el abandono al derecho de la salud y la educación en la comunidad, y la indiferencia de la alcaldesa.

Su expresión de descontento y resignación al mismo tiempo refleja el peso de los años vividos en estas condiciones desfavorables. Sus ojos se iluminan al hablar de la lucha que aún persiste en su corazón por sus hijos y nietos, deseando un futuro mejor para ellos, a pesar de las injusticias y las dificultades que enfrentan día tras día.

“Aquí estamos padeciendo muchas enfermedades, ¿por qué? por la tiradera de basura, eso mismo, la alcaldesa lo está haciendo,  es la municipalidad que viene a tirar todo aquí, entonces nosotras como mujeres, madres, abuelas estamos sufriendo, porque  sí le vamos a decir, no, no nos pone en cuenta porque nosotros no valemos porque somos indios chinautlecos” , exclama mientras su mirada se pierde en las calles polvorientas del lugar

Las enfermedades que padece la población y a primera vista se constata, son fuertes sarpullidos causados por la exposición prolongada al polvillo, problemas respiratorios y bronquiales.   

Doña Esperanza recuerda el día que llamó a la alcaldesa con la expectativa de que conozca con sus propios ojos lo que está ocurriendo con su hogar.  “Soy de aquí, y si no puedo hacer nada al respecto, ¿cómo puedo enseñarles a los demás? Me sentí desamparada, en medio de todo eso, pero solo recibí pedazos de palabras que no resolvían nada. ‘Ahí no mando yo’, me decía, mientras repartía escasas migajas entre mis vecinos. Ni siquiera me escuchó, solo dijo ‘usted vea cómo se las arregla’. Esa alcaldesa no hizo nada por nosotros, dejándonos en la nada y sin compromiso alguno. Y yo, por ser una persona de buena fe, la busqué esperando su ayuda, pero no obtuve más que una decepción más grande”.

Llamarla fue como hablarle a las paredes; Esperanza cree firmemente que la alcaldesa tiene el poder para hacer algo, pero no lo hizo. Ahora solo queda buscar un lugar en otro sitio. Para ella esa batalla está perdida, sabe que debe seguir adelante, porque aunque su casa se esté cayendo a pedazos, ahí llegan sus hijos. “Nos vemos en medio de la nada, con carreteras destruidas y sin saber hacia dónde ir. Así es como me encuentro, sin un techo digno sobre mi cabeza”. 

Casa ubicada junto a la carretera en Santa Cruz, Chinautla presenta grietas en su estructura debido al constante socavamiento del suelo en el área. Fotografía: Factor 4

A pesar de vivir en condiciones indignas y de soportar la adversidad, doña Esperanza resiste y lucha con valentía, en medio de la desatención y el olvido. 

Factor 4, intentó comunicarse con la alcaldesa, para conocer su respuesta a las demandas de la población y para saber qué piensa que otras mujeres se sientan abandonadas por una mujer que tiene la oportunidad de cambiar las condiciones de desigualdad que persisten en el municipio. Al cierre de este reportaje no se obtuvo respuesta. 

La falta de orden, la escasez de agua y la presencia constante de basura en las calles de Jocotales y Santa Faz, dos localidades en el municipio de Chinautla, son un fiel reflejo de una gestión deficiente. A pesar de que la familia Medrano lleva 30 años al mando del ayuntamiento, la situación persiste. 

  Las calles de los Cantones que conforman Chinautla se han convertido en basureros, sin que la municipalidad haga nada por solucionarla. Fotografía: Factor 4

Las y los residentes de esta área han soportado el abandono y la falta de personal encargado de la limpieza por parte de la comuna del municipio. Según las quejas de quienes  habitan Chinautla, la alcaldesa rara vez se encuentra presente y no cumple con sus responsabilidades.

El mercado y la parada de autobuses, ubicados frente a dos centros educativos, están en un estado lamentable, las calles está sucias, las paredes de las casas resquebrajadas, sin que las autoridades municipales ejerzan control alguno.

La situación caótica y el abandono en estas áreas reflejan la falta de compromiso y acción de las autoridades municipales, lideradas por una mujer: Liz Medrano.

*Ana es otra de las mujeres con mucho que expresar, al igual que doña Esperanza, nació y creció en Santa Cruz, Chinautla, tiene miedo de ser criminalizada por hablar y denunciar lo que viven como mujeres y pobladoras de Chinautla.  Ana es una mujer aguerrida, que divide sus días haciendo figuras en barro para poder sostener a su familia y apoyando la resistencia pacífica contra las areneras del sector.

La voz narrativa de Ana refleja la lucha constante y la frustración acumulada de una mujer que enfrenta las dificultades diarias de su comunidad en Chinautla. Su tono es de indignación y desilusión, pero también de determinación y persistencia para expresar las problemáticas que afectan a su entorno.

«Veo a mi alrededor un panorama desolador, marcado por el abandono y la falta de atención hacia las necesidades básicas de nuestra gente. Llevo años observando cómo las promesas políticas caen en el olvido una vez que se alcanza el poder. ¿Qué necesitamos como comunidad? Educación, atención médica, agua.” Para Ana esas son necesidades básicas que parecen no importarle a quienes  gobiernan.

Las mujeres de Santa Cruz, Chinautla caminan todos los días sobre tuberías descubiertas y entre basura. Fotografía: Factor 4

La realidad es desoladora. El agua, un recurso vital, llega solo una hora cada 8 días, a veces incluso después de largas y desesperantes esperas de hasta 15 o 20 días. Y cuando las mujeres y la población en general reclaman, les responden con excusas vacías sobre tuberías inexistentes o falta de mandato de la alcaldesa. Los puestos de salud carecen de medicinas, las escuelas se están derrumbando, las calles son un caos y, sin embargo, hasta el presente año, ningún funcionario en el poder tiene un momento para ver cómo es la realidad.

La corrupción se ha vuelto moneda corriente. Incluso aquellas personas a quienes se eligen con la esperanza de un cambio, terminan siendo parte del mismo problema. La desconfianza en el sistema político y la sensación de no tener a quién acudir  han dejado a estas mujeres en un estado de desamparo total.

El Centro de Salud de Santa Cruz, permanece cerrado. Facor 4 intentó comunicarse al número proporcionado por el Ministerio de Salud, sin éxito, el número se encuentra fuera de servicio.  Otra deuda del Estado para la población. Fotografía: factor 4

No buscamos únicamente un cambio de políticos, sino una reconstrucción de la verdadera democracia, una que escuche y actúe por el bienestar de todos. No es solo la alcaldesa, es el sistema entero el que ha fallado a nuestra comunidad. Seguimos luchando, no por un nombre en el poder, sino por recuperar la esencia misma de la democracia, la misma que parece haberse perdido en esta constante lucha de cuatro años tras cuatro años. Estamos en un limbo, sin solución a la vista, pero aún así, persistimos en nuestra lucha por un cambio real que beneficie a nuestra gente«, afirma Ana. 

Esperanza de ser escuchadas

Gloria López, educadora y comunicadora comunitaria, da su nombre y testimonio en el siguiente video para explicar sus expectativas respecto a las mujeres que ocuparan cargos en la toma de decisiones en el próximo gobierno. Además, respalda los testimonios de sus compañeras de lucha. 

La presencia de mujeres en puestos de poder en Latinoamérica es un avance significativo; sin embargo, es crucial evaluar si sus acciones y políticas responden realmente a las necesidades y derechos de todas las mujeres. El desafío radica en asegurar que la representación femenina en posiciones de liderazgo no sólo sea simbólica, sino que también conduzca a cambios tangibles y significativos para todas las mujeres en la región.

*Esperanza y *Ana nombres ficticios, ambas mujeres temen ser criminalizadas. 

Abandono y Poder: La Alcaldesa de Chinautla y su Deuda con los Derechos de las Mujeres, ha sido realizada con el apoyo del International Center for Journalism.

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