No hay que dejar solos ante el peligro al personal de salud.

El pasado mes de diciembre, en algunos medios internacionales se describía una rara enfermedad que afectaba una provincia de China, exactamente en Wuhan. Conforme pasaron los días, las noticias se volvían cada vez más alarmantes, hasta que trasciende que el gobierno chino decide una cuarentena estricta en esa región. 

Los enfermos aumentaban cada día y con ello llegaron los primeros muertos por lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS), advirtió al mundo de lo que llamó Covid-19, coronavirus, para que los gobiernos tomaran medidas para evitar su propagación

A pesar de las primeras medidas de contención, el virus traspasó las fronteras chinas y el 2 de febrero 2020, fallece en Filipinas el primer paciente fuera de China. De ese día para hoy, el covid-19 se encuentra en la mayoría de países del mundo, y ha dejado a su paso miles de contagiados y miles de muertos.

En los países afectados, se han tomado drásticas medidas para evitar el contacto social, buscando así frenar la pandemia. Italia, España, Francia, Reino Unido llamaron al aislamiento total de sus poblaciones, cambiando la vida de esas sociedades tan plenas de libertad individual.

Al llegar al continente americano, el virus está afectando de manera exponencial a Estados Unidos, que registra ya más víctimas que China.El presidente Donald Trump que veía el coronavirus como algo lejano y de los chinos, hoy está sufriendo los estragos de esta pandemia por no haber tomado en serio las advertencias de la OMS.

En Latinoamérica la historia es aún más terrible. Este es el continente de la desigualdad, la pobreza y la miseria.Los servicios de salud públicos en muchos de los países se verán desbordados por el número de los infectados.

SE DEBE APOYAR AL PERSONAL MÉDICO DEL PAÍS

El sistema de salud pública en Guatemala es uno de los más deficientes de América Latina. Su presupuesto no está arriba de otros, y su sistema hospitalario nacional, es deficiente, obsoleto y vive en permanente crisis por la falta de suministros. Aquí los hospitales carecen de todo y no están preparados para lo que se le puede venir al país en las próximas semanas, los próximos meses.


Estos días hemos visto como países del primer mundo como España e Italia, se vieron rebasadosa pesar que en el caso español, es el sexto a nivel mundial en servicios de salud e Italia contaba con suficientes hospitales que ante lo ocurrido se han quedado cortos en la atención de tanto contagiado.Es evidente que ningún país, por más del primer mundo que se considere, estaba preparado para enfrentar este virus. La asistencia sanitaria se ha visto desbordada y un gran número de infectados y fallecidos, provienen precisamente de los trabajadores del sector salud.


Los médicos, hombres y mujeres, al igual que el sector de enfermeras y enfermeros, así como todos los que trabajan para los hospitales, son los más expuestos y, a pesar de ser la primera frontera para frenar el contagio, no todos tienen equipo para protegerse.
Al personal sanitario guatemalteco le toca enfrentar esta pandemia trabajando por la gente de este país, en las peores condiciones. Guatemala es dentro de los países de América Latina, el que menos invierte en salud, el que menos presupuesto designa a la cartera en comparación a otros ministerios.


El personal sanitario que labora para el Estado, carece del equipo necesario para trabajar sin riesgo al contagio. Por allí se debe empezar. Hay que tomar medidas de apoyo a este sector para que no se convierta en el más vulnerable ante el coronavirus. 
En estos momentos de crisis, la actual infraestructura en salud, a nivel nacional, es de lo más precaria. Además, hay que tomar en cuenta que hay un médico por cada mil habitantes, y que se cuenta con alrededor de 10,200 camas en salud pública a nivel de todo el país. 
Estos días el Presidente de la República entregó las instalaciones del Parque de la Industria, para sumar más camas y enfrentar de mejor manera lo que se avecina. A ello hay que sumar otras iniciativas para dotar de más camas al sistema hospitalario nacional.

Ante este panorama, habría que preguntarse qué pasará con los guatemaltecos que viven en el interior del país. Los hospitales nacionales no están ni por asomo preparados. El número de camas en relación al número de habitantes por departamento es muy bajo.


La mayoría de alcaldes no están ni preparados, ni informados, ni cuentan con los recursos para enfrentar entre sus comunidades esta pandemia. Hasta este momento no he escuchado ninguna directriz hacia los líderes municipales para hacerle frente a lo que se les viene.


Se trata de millones de guatemaltecos que durante años han carecido de acceso a los servicios de salud más básicos. El Estado, así como las alcaldías, están en deuda con esas innumerables comunidades donde no hay agua potable, salud, educación, vivienda digna y carreteras en mal estado y sin mantenimiento. 

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