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La Columna del Director

El hombre más feliz del mundo (segunda parte y final).

5 Min de lectura

Por Haroldo Sánchez

El cineasta argentino, Alejandro De Grazia, documenta parte de un viaje de descubrimiento acompañado de dos monjes, uno de los cuales, el monje budista, Matthieu Ricard, ha sido llamado “el hombre más feliz del mundo”. De Grazia junto a Juan Stadier, presenta esta película documental argentina en Netflix, Del estrés a la felicidad. De ella he transcrito los fragmentos más importantes del monje, por considerar que son valiosas reflexiones sobre la vida y la forma en que la vemos.

(Matthieu Ricard es el fundador de Karuna-Shechen, una organización caritativa sin fines de lucro basada en el ideal de la compasión en acción. Desde el año 2000, Karuna-Shechen desarrolla y gestiona programas de asistencia médica primaria, educación y servicios sociales para las poblaciones más necesitadas de la India, el Tibet y Nepal).


La persona. …Sí, no somos perfectos. Pero, si tenemos la intención genuina de mejorar algunas cualidades y salimos de los estados mentales que crean sufrimiento en nosotros y en los demás, entonces, nos embarcaremos en un viaje largo. Si fuera tan fácil, todas estas cosas se resumirían en algo como “cinco puntos para ser feliz en 15 días”. Imposible. Si uno se siente mejor, es posible que se esté autoengañando. Porque, si es muy fácil, significa que no hubo cambio.

El cambio real necesita un entrenamiento como un atleta o un buen músico. No existe alguien que pueda tocar bien un instrumento inmediatamente, no funciona así, no existe. Si vemos algo así, debe estar pregrabado, no es real. Lo verdadero viene con el tiempo, la práctica, el esfuerzo, la determinación, pero también con la alegría. No es que lleve tiempo, tenga que ser algo aburrido o tedioso y que por eso no lo queramos hacer. Puede ser un proceso que uno disfrute, pero lleva tiempo. Es como cuando vas a las montañas patagónicas. Tal vez debas caminar por horas, pero, una vez que estás ahí, te sientes feliz.

Meditación y naturaleza. Los espacios naturales que son increíblemente hermosos y, no sé, vastos, magníficos, ese tipo de lugares también elevan la mente, logran que la mente se vuelva vasta, que se eleve. Se genera una sensación de admiración ante la naturaleza, y eso se conecta también con la meditación interna. Se genera una sensación de admiración ante la naturaleza, y eso se conecta también con la meditación interna.

Entonces, se genera una meditación muy espaciosa. Además, si uno es un discípulo tal vez recuerde a su maestro y pueda verlo en cada fenómeno, en cada imagen, cada forma, cada sonido. Es cierto que estos lugares tan hermosos, para un principiante como yo, ayudan a sostener esta sensación de admiración para poder observar la naturaleza de la mente, la naturaleza búdica, y fusionarse con la mente del maestro.

Si bien no es absolutamente necesario, estar en un lugar tan hermoso como el Fitz Roy (en la Patagonia, Argentina) es muy propicio para la meditación. Y, en general, se aplica para todas las personas. Nadie se cansa de los lugares naturales hermosos. Si sentimos una y otra vez esa sensación de admiración, por supuesto que es un estado mental muy positivo.

Para aquellas personas que no tengan una práctica espiritual, la armonía con la naturaleza, especialmente cuando es tan bella y tan extraordinaria, eh… una naturaleza de esta magnitud genera un estado mental que es constructivo para todos. Es por eso que entramos en armonía con la naturaleza, y, especialmente, en medio de un paisaje que es tan increíblemente hermoso.

Matthieu Ricard

Las preguntas que todos deberían hacerse. Bueno, antes que nada, antes de hacerse una pregunta, deberían darse cuenta de lo increíblemente valiosa que es la vida humana. Porque no es demasiado larga y tiene un potencial increíble. Entonces, la pregunta que deberían hacerse, habiendo tomando conciencia de eso, habiéndolo dimensionado, es “¿cómo puedo utilizar mi vida de la mejor manera posible? ¿Cómo puedo extraer la quintaesencia de la vida para vivirla de la mejor manera?”.

Y eso nos llevaría a la siguiente pregunta: “¿Qué tipos de pensamientos, palabras y ocupaciones le darán sentido a la vida humana? ¿Y cuáles son las ambiciones, preocupaciones y aspiraciones que solo me harán perder el tiempo?”. Eh, incluso… más allá del budismo, claro, Seneca, el filósofo, dijo que no es que no tengamos tiempo, sino que perdemos mucho tiempo. Cada momento es muy valioso.

Entonces, ¿cómo usar mejor nuestro tiempo? Deben volver a preguntárselo. Aparentemente, si una persona busca alcanzar poder, gloria, riquezas, eh… placeres comunes, quizás pueda resultarle emocionante hacerlo, pero lo cierto es que, probablemente, después de 10, 20, 30 años, se sentirá bastante frustrada y desencantada con ese tipo de decisión, y sentirá que no fue la mejor manera de usar su tiempo.

Desde la perspectiva budista… la mejor manera de utilizar nuestro tiempo es reflexionando sobre las causas del sufrimiento. Y las causas del sufrimiento tienen su raíz en nuestros engaños, en aferrarse a uno mismo, en hacer una diferencia entre uno mismo y los demás, en la atracción y la repulsión, que luego generan enojo, odio, orgullo, celos y anhelos que traen sufrimiento.

Esto se basa en una mala interpretación de la ley de causa y efecto, porque la gente quiere dejar la mano en el fuego sin quemarse. Entonces, no les funciona. Por lo tanto, la siguiente pregunta es: “¿Qué es lo que me dará una vida plena si no es el poder, el dinero, la fama, la reputación y todo eso?”. Recién entonces, la persona entenderá que los momentos más satisfactorios son los que están llenos de amor por otros seres sintientes, momentos de libertad interior, donde uno disfruta de la belleza de cada momento que pasa y está plenamente contento en la frescura pura del momento presente. No desea nada más.

El momento está completo. Y es muy simple, profundo, rico. Y ahí uno dice: “¿Por qué debería anhelar tantas cosas si la apreciación de esta libertad interior y de la conciencia pura de la mente es tan plena, tan completa?”. Entonces, de a poco, al preguntarte como… ir cada vez más profundo y adquirir más y más libertad, y luego expresar esa libertad en formas que sean beneficiosas para otros, podrás decir: “¡He utilizado mi vida correctamente!”.

Las cosas materiales. Las posesiones son un problema si uno se aferra a ellas. Si solamente tienes algo y lo usas para un buen fin, sin aferrarte, ¿por qué debería ser una fuente de sufrimiento? Pero… ¿por qué apreciamos la armonía de un lugar como esté? (Se refiere a la Patagonia, Argentina). Porque nos contentamos con muy pocas de las cosas que se supone que debemos tener, ¿sabes? No necesitamos un Lamborghini acá, no necesitamos… no sé, ninguna de esas cosas.

No es solo porque este lugar es hermoso. Hay algo armonioso aquí que te da una sensación de satisfacción. Si puedes tomar conciencia… Sí, el lugar contribuye a esa sensación, pero la sensación de satisfacción es un estado de la mente. Ahora que pudiste apreciar esa satisfacción en este ambiente tan hermoso, puedes familiarizarte más con esa sensación. No es absolutamente necesario estar frente al Fitz Roy… pero, al conocer la cualidad de esa experiencia, la puedes cultivar, la puedes revivir.

Incluso en medio de una vida muy ocupada, puedes tomarte unos minutos y tal vez, recordar la belleza de la naturaleza, estos momentos lindos, y traer nuevamente esa sensación y dejar que crezca. Eso se llama “familiarización” y es la esencia de la meditación. Cuando hay un momento de amor, un momento de paz, de libertad, de sentirse en armonía con los demás, con la naturaleza, la apreciación de esa cualidad puede ser realzada y puedes cultivar esa sensación de satisfacción.

Entonces, si se vuelve parte de ti, hasta en un embotellamiento de tránsito estarás bien. Pero… no hay un secreto. No da resultados en tres semanas. Y este conocimiento no se resume en solo cinco puntos. Es práctica, práctica, práctica. Pero una práctica con la actitud correcta. La práctica correcta. Y eso es algo que debes explorar.

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