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COVID-19La Entrevista

“ESTAMOS ANTE UNA DE LAS PEORES CRISIS PARA LA SALUD DE LOS GUATEMALTECOS”

10 Min de lectura

Por Haroldo Sánchez

El doctor Napoleón Méndez es subjefe de emergencia del Hospital General San Juan de Dios, con más de 20 años de práctica. Profesor universitario de grado y posgrado en la Universidad de San Carlos de Guatemala.

Para el doctor Napoleón Méndez, subjefe de emergencia del San Juan de Dios, los guatemaltecos estamos enfermizamente acostumbrados a vivir y aceptar la situación del país en el área de la salud pública, al hablar de la actual situación por la pandemia. Señala que los hospitales COVID-19 nacieron con profundas deficiencias, sin suficiente infraestructura y sin personal e indica que ante lo que se vive, es importante que las decisiones sean correctas, técnicas y científicas. Advierte que la infección del COVID-19 ha diezmado al personal del San Juan de Dios y que combinar infectados con el resto de pacientes es un alto riesgo que genera gran morbilidad y mortalidad. Es claro que todos los hospitales nacionales ya están colapsados y que estamos ante una catástrofe que esta cobrando vidas, no solo por el coronarivus sino por el resto de enfermedades que allí se atienden.

Doctor Méndez, antes de la pandemia del coronavirus, ¿cuál era la situación de la red hospitalaria del sistema público nacional de salud?

Históricamente existe un abandono por parte de los gobiernos al sistema de salud pública, no solo la red hospitalaria que es el tercer nivel, sino a los 2 restantes niveles. Este abandono se evidencia por la baja inversión del PIB en salud pública, siendo Guatemala uno de los países de América Latina, que menos invierte en la salud pública. El crecimiento poblacional ha rebasado la capacidad de atención en la red de hospitales, todo ello se traduce entonces en hospitales con pobre infraestructura, con deficiencia en equipamiento, con escasez de insumos básicos, con pocos espacios físicos, y personal escaso para la alta demanda. Debido al bajo poder adquisitivo siendo que existe una gran mayoría de pobreza hace que la única oportunidad de atención para muchos pacientes sea la red de hospitales públicos.  Los pacientes reciben una atención lenta, con largas colas, hacinamiento, falta de acceso a estudios de buena calidad, falta de medicamentos, entre muchas deficiencias.  Este era el panorama del sistema público, que profundizó sus falencias en los últimos años debido al golpe de la corrupción, que provocó un caos del sistema, al que estamos enfermizamente acostumbrados a vivir y aceptar.

«EL CRECIMIENTO POBLACIONAL HA REBASADO LA CAPACIDAD DE ATENCIÓN EN LA RED DE HOSPITALES, TODO ELLO SE TRADUCE ENTONCES EN HOSPITALES CON POBRE INFRAESTRUCTURA, CON DEFICIENCIA EN EQUIPAMIENTO, CON ESCASEZ DE INSUMOS BÁSICOS, CON POCOS ESPACIOS FÍSICOS, Y PERSONAL ESCASO PARA LA ALTA DEMANDA.»

Ante esta realidad que usted plantea, ¿qué se debió hacer para prever la llegada del covid-19 a Guatemala?

La llegada de la enfermedad era inevitable.  Sin embargo, era importante limitar el daño que esto provocaría. Considero que algunas medidas generales como el distanciamiento social con limitación de actividades sociales, transporte público y movilización ciudadana fueron positivas.

La intención de derivar a todos los pacientes con COVID19 a otros centros destinados para ello y alejarlos de los hospitales de referencia era una buena visión. Sin embargo, estos centros de atención debieron ser fortalecidos con toda infraestructura necesaria, equipos básicos y sofisticados y sobre todo con un suficiente equipo de salud multidisciplinario para la respuesta.  Lamentablemente fue lo contrario: misma historia que la red.  Nació con profundas deficiencias, sin suficiente infraestructura y sin personal. Esto es lo que llevó a un rápido colapso y la necesidad de utilizar los hospitales de referencia, con la consecuencia de llevar el virus a los pacientes y el personal, y en lugar de ser una solución se generó un problema y otro foco constante de infección por el virus.

Algunas de las decisiones del gobierno han sido señaladas de muy políticas. ¿Cómo mejorar ahora el enfrentar la pandemia en el país?

 Las decisiones correctas deben ser técnicas y científicas, basadas en conocimiento y la experiencia de otros países. La imagen de gobierno parece ser la prioridad, además de que prevalecen algunos intereses sectoriales sobre el bien común.  El gobierno está urgido de discutir en gabinete y dedicarse 100% al abordaje de la pandemia, no solo el Ejecutivo sino el Legislativo.

Es palpable el abandono de las decisiones al evidenciarse la pobreza en la ejecución del dinero disponible producto de una millonaria deuda que la pagarán nuestros bisnietos, y que luego de muchos días de estar disponible no se ha llegado ni a un 5% de ejecución, habiendo tanta necesidad de inversión urgente

Ustedes que se enfrentan cada día a los retos de un hospital como el San Juan de Dios, ¿en qué situación están trabajando?

Siendo que el San Juan de Dios no iba a ser un centro COVID se planificó como abordaje un área de aislamiento que tiene el nombre de CAPERE (Centro de Atención para Pacientes con Enfermedades Respiratorias). Este lugar está destinado a la hospitalización temporal de los pacientes con sospecha de infección por coronavirus. Para ello se adecuó un espacio físico en la emergencia de adultos.  Este espacio estaba planificado para la atención de 15 pacientes máximo.

Esta logística permitía que un personal exclusivo se dedicara a la atención y diagnóstico de estos pacientes, sin el riesgo de contaminar al resto de pacientes con otras patologías graves. Había funcionado muy bien ya que se diagnosticaba y se refería al hospital de Villa Nueva o Parque de La Industria. Lamentablemente estos 2 últimos centros de referencia COVID colapsaron y el San Juan de Dios se convirtió en un hospital mixto, con atención de accidentados, enfermedad común, violencia, cáncer, cualquier otra patología y también infección por coronavirus. Entonces significa que por medidas sanitarias de prevención y por logística el San Juan de Dios se dividió en 2 hospitales: atención para cualquier enfermedad y atención para coronavirus. Pero con el mismo personal, que la misma infección ha diezmado poco a poco. Esto provocó que el área de infectados fuese invadiendo todos los espacios físicos de la emergencia y ocupando gran cantidad del personal, sobrecargando la ya saturada labor antes de la pandemia. Esto se traduce en un verdadero colapso, con sacrifico para la buena atención tanto de pacientes COVID y no COVID.

¿Esto significa que el personal del hospital no estaba preparado para aceptar pacientes contagiados del virus?.

La mayoría de pacientes que padecen infección por coronavirus tiene un comportamiento de enfermedad leve. Un bajo porcentaje provoca serios problemas respiratorios. Los pacientes con mayor riesgo de tener gravedad son las personas con enfermedades debilitantes como cáncer, inmunosupresión, hipertensión, diabetes, enfermedad renal, entre otras. El hospital está abarrotado de pacientes con estas enfermedades; entonces tener pacientes con COVID y combinarlos con el resto de pacientes es un alto riesgo de generar gran morbilidad y mortalidad debido a la infección. Los médicos vemos el COVID 19 como otra enfermedad más, y no estamos en desacuerdo en atender, es nuestro trabajo, lo vemos con otros ojos, una enfermedad como otras. Sin embargo, debido al riesgo de los pacientes hospitalizados con enfermedades debilitantes que provoca vulnerabilidad a tener una infección que provoque la muerte quisimos evitar el tener esta peligrosa combinación de patologías. Lamentablemente ya se dio lo que temíamos. Gente con enfermedades graves ahora con coronavirus. Combinación mortal.

«La mayoría de pacientes que padecen infección por coronavirus tiene un comportamiento de enfermedad leve. Un bajo porcentaje provoca serios problemas respiratorios.»

¿Cuál ha sido la reacción del personal a lo interno del hospital con la llegada de enfermos de coronavirus? ¿Qué está pasando allí adentro?

Debido a los alcances mediáticos de la enfermedad, esta ha provocado un pánico colectivo, el personal de salud no ha sido la excepción. Nadie quiere arriesgarse a la muerte, ni llevar la enfermedad a casa. Así que se ha visto con miedo.  Algunos lo vemos como una enfermedad más, a la que hay que tomar medidas particulares, y como un reto para vencerlo y ayudar a nuestra gente. Otros muchos, personal de riesgo por enfermedades debilitantes han preferido retirarse para no arriesgarse. El hospital es reflejo de lo que se vive en el País.

Ante la expansión del contagio, los hospitales Covid-19 han colapsado. ¿Es indicado usar el resto de hospitales nacionales ante la gran demanda de recurso sanitario que se avecina?

Todos los hospitales nacionales ya están colapsados. El sistema de salud pública ha rebasado su capacidad de respuesta. Existen otras opciones como el Centro Médico Militar y los Hospitales Privados. Es imperante que se haga un recuento de camas de cuidado intensivo y camas totales, y se ocupe la totalidad de servicios de salud, públicos y privados sin excepción. Estamos ante una catástrofe que esta cobrando vidas, no solo por COVID sino por el resto de enfermedades; y se debe atender a los pacientes a la brevedad con todo lo que se tenga, sin limites, sin reservas, con prontitud, con entereza.  La situación lo amerita. Estamos ante una de las peores crisis para la salud de los guatemaltecos, y las decisiones deben ser acordes a la magnitud del problema.

Estos días se han dado innumerables denuncias de médicos y enfermeras e incluso renuncias ante la falta de apoyo de insumos y de salarios. ¿Qué puede pasar sino cambia esta dinámica?

El personal está con miedo, está agotado, está siendo sacrificado, se está diezmando. Y está abandonado, mal tratado. Además de los mínimos equipos de protección personal para todo el personal, salarios a tiempo deben existir condiciones mínimas, lugares dignos donde el personal pueda vivir temporalmente y alejarse de su familia para no contagiarla, buena alimentación, apoyo psicológico, evaluaciones médicas, acceso a atención segura si se enferma de COVID. ¿Cómo es posible que el personal que va a librar la batalla contra el virus y va a dar la cara, el pecho y la espalda se le trate de esa forma???… ¿Será que los diputados o funcionarios ejecutivos van atender a la población cuando nosotros enfermemos?

¿Hasta dónde puede llegar en estas circunstancias de urgencia y necesidades el sistema de salud frente a la pandemia?

Si todo el sistema se activa, si hay liderazgo, gerencia, seriedad puede limitarse el daño. Se deben activar todos los sistemas, privado público, militar, prehospitalario en un orden armónico y dar respuesta a esta crisis sin precedentes. Estamos ya tarde en respuesta, pero aún pueden limitarse los daños.

De colapsar la red hospitalaria ¿qué recomendaría en base a su experiencia como profesional de la medicina en un hospital público?

Ya colapsó el sistema. Si no se activan planes agresivos y contundentes lo que nos queda es ver muertos dentro y fuera de los hospitales esperando por atención, personal de salud diezmado y enfermo como ha sucedido en otros países.  El daño podría ser muy profundo.

«La importancia de la salud no tiene precio. Debe ser prioridad de agenda en el Legislativo, debe ser tarea del Ejecutivo, y debe ser exigencia al unísono de todo el pueblo.»

En más de una ocasión lo he visto a usted muy afectado, tomando partido por la gente. ¿Qué le ha llevado a esta postura de vocación social?

Tengo pasión por mi trabajo, me fascina ser médico, hacer diagnóstico, contribuir a la curación, ayudar a la gente necesitada. Considero que el poder adquisitivo no debe hacer la diferencia para tener una buena atención en salud, por eso he dedicado mucho tiempo al estudio y tratar de tener una alta calidad científica para la gente más necesitada. Eso me da satisfacción. Pero cuando veo que el sistema falla, abandona, y los gobiernos son indolentes ante el derecho a la salud he tenido junto a varios compañeros que salir a las calles a denunciar, apoyarme de entidades de derechos humanos como PDH, hacer público lo que se quiere esconder. La lucha es constante dentro y fuera si se quiere lograr cambios.

El personal de los hospitales públicos, en su mayoría, no tiene acceso a los medios de comunicación, si lo tuvieran, a su criterio ¿cuáles serían sus principales demandas?

Considero que muchos compañeros comparten los pensamientos de este servidor. Un sistema de salud digno para la población, con equidad, sin importar su raza y capacidad adquisitiva.  Cualquier día un familiar nuestro o nosotros mismos necesitaremos de atención médica, y en esos momentos se valora estar en buen lugar, espacios dignos, limpios, con atención pronta, con la mejor tecnología, con el mejor personal. Eso queremos para nuestra gente y nosotros.

¿Cómo vislumbra usted el futuro del país luego de la pandemia del coronavirus?

Da miedo pensar en las dimensiones del daño. Tememos que mucha gente enferme, y varios mueran. Además de las repercusiones en la salud el daño económico esta ya palpable. El país va a quedar lastimado en muchos aspectos. Pero siempre hay lecciones y cosas positivas aún en las peores situaciones. Esperamos que todos, gobierno y pueblo aprendamos lo invaluable que es el tener un robusto y eficiente sistema de salud, debemos de blindar nuestros centros de salud, nuestros hospitales, favorecer la constante preparación del personal. Hoy es coronavirus, mañana puede ser otra temible enfermedad, y solo con un buen sistema podremos hacer frente.   La importancia de la salud no tiene precio. Debe ser prioridad de agenda en el Legislativo, debe ser tarea del Ejecutivo, y debe ser exigencia al unísono de todo el pueblo.

Si pudiera cambiar la realidad de atención a la salud en Guatemala, ¿qué decisiones tomaría y a cuáles les daría prioridad?

  1. Elevar la inversión del PIB en salud pública.
  2. Fortalecer el Seguro Social y triplicar su cobertura.
  3. Fortalecer los 3 niveles de atención, tanto en medicina preventiva como la red hospitalaria.
  4. Dignificación del personal de salud no solo en salarios, sino en condiciones de vida y en fortalecer su constante preparación académica.
  5. Convenios gobierno-universidades.
  6. Llevar las coberturas de salud a todos los lugares del país.
  7. Tener una visión pluricultural con respeto a las creencias de la población. 
  8. Combatir como prioridad la desnutrición.
  9. El tener mejor salud es reflejo de un mejor país.

«Todos los hospitales nacionales ya están colapsados. El sistema de salud pública ha rebasado su capacidad de respuesta. Existen otras opciones como el Centro Médico Militar y los Hospitales Privados.»

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Alfredo Moreno Quiñonez
Alfredo Moreno Quiñonez
25/05/2020 11:06 PM

Excelente globalizado análisis que realiza el colega, con quien hemos compartido visiones, posiciones y pasiones respecto a los problemas de la salud pública de nuestro país; la crisis dek sustema de salud es un problema añejo y abte la actual coyuntura qye se enfrenta por la pandemia, no se puede resolver con recetas viejas, lo lamentable es que seguimos enfrentándo las crisis con las mismas propuestas, y ahora peor porque a pesar de tener un presidente médico, debiera conocer totalmente la situación y proponer acciones consistentes lo actuado para resolver la crisis es mucho más declo mismo.

liliana lainfiesta
liliana lainfiesta
26/05/2020 2:12 AM

No cabe duda que el doctor que dirige el hospital San Juan de Dios es un profesional de primera categoría, no solo en su preparación científica sino en su calidad moral. Profesionales de este calibre necesita Guatemala.