En Guatemala, durante agosto, distintos casos pusieron de nuevo sobre la mesa una realidad que suele quedar escondida: personas de la tercera edad que pasan sus días en la calle, duermen a la intemperie, enfrentan enfermedades sin atención o sobreviven sin el apoyo de quienes deberían cuidarlas.
Por Daniela Sánchez Lemus
En Mixco, la Oficina Municipal de Protección a la Niñez y Adolescencia (OMPNA) ha documentado durante las últimas semanas, una serie de casos que muestran una realidad difícil de ignorar; personas adultas mayores viviendo en la calle, expuestas a enfermedades, a la intemperie o dependiendo de la ayuda de personas desconocidas.
Las imágenes y reportes publicados por la OMPNA muestran historias distintas, pero con un punto en común: personas que llegaron a la vejez sin una red familiar que les garantizara cuidado y protección.
Duele verlo. Duele leerlo, imaginarlo. Quizá por eso, a veces, la indiferencia también funciona como un mecanismo de defensa: mirar hacia otro lado para no cargar con una realidad que incomoda.
Pero también están quienes ayudan sin esperar nada a cambio, sin flashes, sin fotografías, sin «likes.» Personas e instituciones que aparecen cuando alguien más lo necesita, aunque nadie las esté mirando o aplaudiendo.
Duele saber que detrás de cada caso hay una persona que llegó a una situación de abandono después de una vida entera.
Uno de los casos más graves ocurrió en Nebaj, Quiché. El 30 de julio, una turba quemó la casa de la jueza Ada Madaí López Morales, luego de que ella firmara una orden de desalojo contra Juana Santiago Chel, de 72 años.

La orden de desocupación fue promovida por su propio hijo, Pedro Santiago López, en medio de una disputa familiar por la propiedad. Durante el operativo, agentes de la PNC retiraron a Juana de la vivienda y sus pertenencias quedaron en la calle. Su hija, Juana López, también fue sacada del inmueble y resultó herida durante el procedimiento. El Ministerio Público abrió una investigación y la Procuraduría de los Derechos Humanos declaró violadores de derechos humanos a dos mandos policiales.
Dos semanas después, el abandono de personas de la tercera edad empezó a hacerse visible en distintos puntos de Mixco.
Una persona mayor bajo el sol, desde las primeras horas hasta el anochecer
El jueves 14 de agosto, en la Villa Deportiva, zona 8, Mixco, se reportó el caso de un hombre de la tercera edad que vende limones en la 15 avenida, 8-13.
De acuerdo con el vecindario, sus hijos le dejan costales enteros de limones y no lo recogen hasta que logra venderlos, en ocasiones después de las 11 de la noche.El hombre permanece en la calle, expuesto al sol, al frío de la madrugada y al riesgo de sufrir un asalto. Quienes viven en el lugar sospechan que podría tratarse de explotación laboral por parte de sus propios hijos.
En este caso, la Oficina Municipal de Protección a la Niñez y Adolescencia de Mixco solicitó la intervención de la Unidad del Adulto Mayor de la Procuraduría General de la Nación (PGN).

Lorenza, 80 años, encontrada en la calle
El domingo 16 de agosto, la PGN rescató a Lorenza Patzay Cajti de Calderón, de 80 años, quien se encontraba en situación de abandono en la vía pública de la avenida Federal, zona 1 de Mixco.
La institución la trasladó a un lugar seguro. Su caso forma parte de una realidad que se repite; personas mayores que terminan en la calle porque no cuentan con alguien que pueda o quiera hacerse cargo de ellas.

Dormir bajo la lluvia
Tres días después, el martes 19 de agosto, habitantes de la colonia El Milagro, zona 6, denunciaron la situación de otra mujer adulta mayor.
Residentes de la Sección R, lote 213, señalaron que su día transcurre en la calle y que, durante las lluvias recientes, duerme a la intemperie.
Según las y los vecinos, la mujer es familiar de personas que viven en una vivienda cercana, presuntamente no le permiten ingresar a la casa que perteneció a su madre, ya fallecida.La mujer utiliza los callejones como baño y enfrenta condiciones precarias de higiene. El Ministerio Público ya recibió la denuncia y trabaja en la investigación.

Más de 12 casos en los últimos meses
Son más de 12 casos reportados en Mixco. Más de 12 vidas atravesadas por distintas formas de abandono y vulnerabilidad.
El miércoles 20 de agosto, la Oficina Municipal de Protección a la Niñez y Adolescencia de Mixco informó que durante los últimos meses había recibido más de 12 casos de personas adultas mayores en extrema vulnerabilidad.
Los reportes incluyen: abandono, situación de calle, problemas de salud mental, enfermedades crónicas como diabetes y exposición a la mendicidad.
La propia institución reconoce las limitaciones para atender estos casos. La PGN, según las autoridades, en algunas situaciones únicamente puede hacer conciencia entre las familias para que cuiden a sus familiares mayores.
Una vida entera en bolsas
El lunes 24 de agosto, otra mujer de la tercera edad fue localizada en un parque de la zona 1 de Mixco.
Vive allí con todas sus pertenencias: ropa y objetos personales guardados en bolsas. Pide posada a quienes pasan por el lugar y vende ropa usada para sobrevivir.
Según información de OMPNA, fue hija única. También dijo que perdió las escrituras de su terreno, que habría escondido para evitar que se las robaran. En su caso, su memoria comienza a fallar.

Todas sus pertenencias caben en costales. Para muchas mujeres mayores en situación de calle, la acera es bodega, dormitorio y refugio.Fotografia:OMPNA
Los casos que no tienen fecha
Hay otros reportes cuya fecha exacta no fue precisada:
En las inmediaciones del kilómetro 18 de la ruta Interamericana, un hombre de la tercera edad desapareció durante varios días. Posteriormente fue localizado sin vida. Las primeras versiones apuntaron a paro cardiorrespiratorio.
Cerca del supermercado La Despensa, en la zona 1 de Mixco, otro adulto mayor pasó varios días durmiendo en la calle. Algunas personas decían que tenía problemas de alcoholismo. Cuando solicitaron asistencia de la PGN, descubrieron que padecía diabetes y que sus niveles de azúcar estaban extremadamente elevados, con riesgo de entrar en coma.La información recabada señala que también había sido abandonado por su familia.
En la colonia El Milagro, zona 6, Mixco, se reportó el caso de un hombre de aproximadamente 70 años que vive solo en la Sección T, lote 10. Según las y los vecinos, su familia se trasladó a la costa y lo dejó atrás. También señalaron que consume alcohol con frecuencia y que en ocasiones permanece en la vía pública sin ropa y en condiciones precarias de higiene.

¿Quién debe protegerles?
La responsabilidad no recae en una sola institución.
La Procuraduría General de la Nación cuenta con una unidad específica para la protección de los derechos de la mujer, de las personas adultas mayores y de las personas con discapacidad. El Ministerio Público debe investigar cuando los hechos puedan constituir delito.
El Ministerio de Desarrollo Social, por su parte, tiene responsabilidades relacionadas con las políticas de protección social. Los juzgados también pueden intervenir mediante medidas de protección cuando existen conflictos familiares o incumplimiento de obligaciones.
La Ley de Protección para las Personas de la Tercera Edad, Decreto 80-96, establece que el Estado debe garantizar y promover los derechos de las personas mayores y que sus familiares tienen la obligación de asistirlas y protegerlas.
Los derechos que esta ley contempla para las personas adultas mayores van desde el derecho a la atención médica geriátrica, con atención gratuita en hospitales del Estado, hasta el derecho al acceso a alimentación, vestuario, educación y servicios sociales, así como un ingreso digno sin discriminación laboral.
La protección existe, pero no siempre llega a tiempo
Los casos documentados por la Oficina Municipal de Protección a la Niñez y Adolescencia (OMPNA) de Mixco no ocurren en un vacío. Mientras en el municipio se reportan personas mayores viviendo en parques, durmiendo en la calle o dependiendo de ayuda, en el Congreso de la República mesas de trabajo han discutido durante todo 2026, las limitaciones que enfrenta el principal programa estatal dirigido a esta población.
El Estado cuenta con mecanismos de atención para las personas adultas mayores. El Programa de Aporte Económico del Adulto Mayor (PAM), administrado por el Ministerio de Trabajo, entrega Q500 mensuales a personas de 65 años o más que viven en pobreza o pobreza extrema y no reciben una pensión. La Secretaría de Obras Sociales de la Esposa del Presidente (SOSEP), a través del programa Mis Años Dorados, ofrece alimentación, atención en salud, terapias físicas y ocupacionales, apoyo psicológico y centros de atención diurna y permanente.
Sin embargo, la discusión en el Congreso de la República muestra que la existencia de estos programas no garantiza que el apoyo llegue a todas las personas que lo necesitan.
La primera alerta surgió en febrero de 2026. Durante una reunión para ampliar la cobertura del PAM en San Marcos, el Ministerio de Trabajo informó que el programa beneficiaba a 288 mil personas en todo el país, pero mantenía 122.900 expedientes en evaluación. Solo en San Marcos había más de 22 mil personas beneficiarias, mientras miles de solicitudes de personas en pobreza y pobreza extrema seguían pendientes.
Un mes después, en marzo, la Comisión de Desarrollo Social del Congreso cuestionó la eficiencia del programa, su cobertura y la transparencia en el proceso de selección de las personas beneficiarias. Los diputados, que interpelaron a la ministra, advirtieron que numerosas personas adultas mayores continuaban esperando una respuesta, pese a cumplir con los requisitos.
Las observaciones se intensificaron en abril. Durante otra jornada de fiscalización, legisladores señalaron que el PAM no estaba llegando a comunidades remotas y calificaron el proceso de inscripción como «muy engorroso». En esa misma reunión, Miriam Roquel, ministra de trabajo, reconoció que el presupuesto disponible solo alcanzaba para cubrir los pagos hasta noviembre y que no era posible incorporar a nuevas personas al programa de ayuda económica.
En junio, habitantes de distintas zonas de la ciudad de Guatemala acudieron al Congreso de la República para denunciar que, pese a haber sido censados por programas sociales del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), seguían sin recibir el beneficio. Según la información presentada en esa sesión, la mayoría eran personas adultas mayores que dependían de ese aporte para cubrir sus necesidades básicas. En esa ocasión, la viceministra de Desarrollo Social, Bertha Zapeta, compareció ante los diputados para responder a los cuestionamientos sobre el proceso de inscripción y la entrega de los programas.
En julio. La ministra de Trabajo informó al Congreso que el PAM atendía entonces a 298.449 personas adultas mayores, pero que el presupuesto únicamente permitía garantizar los pagos hasta noviembre. Para cubrir el aporte de diciembre se necesitaban Q130 millones adicionales, de los cuales aún faltaban Q85 millones por conseguir.

Y la situación continuó deteriorándose. El 25 de agosto, el jefe del programa informó al Congreso que el PAM atendía a más de 297 mil personas, pero que todavía había 15,542 expedientes pendientes por falta de recursos y que, si no se aprobaban Q34.9 millones adicionales, alrededor de 68 mil personas beneficiarias se quedarían sin la ayuda. El propio Congreso advirtió que el cierre del año podría dejar en situación de vulnerabilidad a cerca de 90 mil adultos mayores, debido a las limitaciones financieras del programa.
La propia documentación legislativa también identifica problemas estructurales: cobertura limitada, barreras de acceso relacionadas con los requisitos socioeconómicos, debilidades en los mecanismos de control y supervisión, y falta de seguridad jurídica para garantizar la continuidad del programa.
Un problema que va más allá de Mixco
Las historias reunidas por la OMPA de Mixco muestran el rostro más visible del abandono: una mujer que duerme en un parque con todas sus pertenencias, un hombre obligado a vender durante horas bajo el sol, personas mayores que pasan la noche en la calle o enfrentan enfermedades sin atención ni seguimiento médico. Pero, al mismo tiempo, las discusiones en el Congreso revelan otra dimensión del problema: un sistema de protección que existe, aunque todavía enfrenta dificultades para llegar a quienes más lo necesitan.
La Ley de Protección para las Personas de la Tercera Edad establece que la familia tiene la obligación de asistir y proteger a las personas mayores, y que el Estado debe garantizar el ejercicio de sus derechos. Sin embargo, los casos documentados en Mixco recuerdan que, cuando ese primer círculo de protección falla, la respuesta institucional a veces llega tarde, es insuficiente o simplemente no alcanza.
Las historias denunciadas por la OMPA pertenecen a un solo municipio. Pero la discusión sobre cobertura, presupuesto y acceso a los programas públicos muestra que el abandono de las personas adultas mayores no es un hecho aislado, es un fenómeno que atraviesa distintas comunidades del país y que sigue planteando un desafío para las instituciones encargadas de protegerlas.
La realidad reside en las consecuencias que enfrenta la persona mayor cuando es trasladada a un lugar seguro y vuelve a quedar sola. Puede recibir atención médica de emergencia, pero debe continuar sin una red de apoyo. Puede ser encontrada en la calle, pero regresa al mismo abandono que la llevó hasta allí.
En Nebaj, una mujer de 72 años terminó fuera de su casa después de una orden de desalojo solicitada por su propio hijo. En Mixco, personas de la tercera edad han sido encontradas en parques, calles, mercados y viviendas donde no reciben el cuidado que necesitan. El abandono de una persona mayor no debería convertirse en una escena cotidiana que aprendamos a mirar sin detenernos.
